
Imagine el siguiente escenario: está en Mallorca aprovechando y disfrutando cada segundo de sus vacaciones, por lo que no le apetece lo más mínimo ponerse a hacer comidas. Así que decide ir a comer por ahí. Y quiere, por supuesto, comida española o mallorquina. Pero, ¿hay algo, además de la paella, que sea típico de Mallorca? Es un poco más difícil de encontrar, pero algo está claro: ¡todos los días paella, ni hablar! Y restaurantes de comida rápida, ni pensarlo. ¿Qué hacer entonces?
Pues en realidad, esto no es ningún un problema, ya que la cocina mallorquina tiene m
ucho que ofrecerle. Hay tantas recetas y variantes que ni en todas las vacaciones le daría tiempo a probarlo todo. Algunas le sonarán, otras no tanto. Espero que le guste la siguiente selección y si después de las vacaciones en Mallorca quiere seguir disfrutando de la comida española, no se preocupe, Internet tiene respuestas para todo. Seguro que la receta que busca está on line.
La cocina mallorquina es mediterránea. Los productos básicos de casi todos los platos son tomate, aceitunas, pimiento, ajo, berenjena, pescado y, por supuesto, aceite de oliva. Empecemos por el desayuno. Normalmente consta de café (solo, cortado, con leche,…) y un cruasán u otro bollo. En invierno se comen también a menudo ensaimadas.
En cuanto a las comidas, en Mallorca son por lo general bastante ligeras. Una ensalada o algo para picar como pa amb oli (pan con aceite, ajo y tomate en rodajas) o las famosas tapas. Las tapas pueden ser de casi cualquier cosa… con tal de que se pueda comer con las manos. Por ejemplo, cacahuetes y almendras, sardinas en vinagre, carne o pescado en bocadillo, aceitunas,
pan con chorizo, jamón serrano, tortilla y roscos.
La comida fuerte llega a la hora de la cena. Los mallorquines se toman su tiempo para recercarse cenando. Suelen tomar tres platos. De primer plato (entremeses) se suele comer pan con tomate, ensalada, sopa o marisco. Una ensalada de verano muy famosa es la trampo. Pero si prefiere sopa, no deje de probar la sopa mallorquina (hecha con verdura y pan), la sopa de pescado y la caldereta, una sopa con marisco o langosta que ha de ir acompañada de un sofrito (una salsa con tomate, cebolla y pimiento) y que se sirve con caldo de marisco.
El segundo plato suele ser ya un plato más consistente. Pescado es siempre una buena opción (asado en el horno es insuperable). Al arroz se renuncia también muy pocas veces. Con arroz se puede hacer paella, arroz brut (con carne) y arroz a la marinera (con marisco). Pero de carne los mallorquines tampoco se privan: pruebe el escaldums (un plato hecho con pollo), el cerdo frito mallorquín (un refrito de asadurilla de cerdo y verduras) o el lomo con col. También están muy buenas las chuletas de cordero, la porcella a la
brasa o lechona (cochinillo asado, un plato típico navideño) y la morcilla, la sobrasada y el butifarron (que se preparan a fundamentalmente con cerdo negro, una raza de cerdo).
Si es vegetariano, le recomiendo probar las berenjenas rellenas y el tumbet, un salteado de verduras con patatas, calabacín, pimientos, berenjena y cebolla, es decir, una comida ideal para verano.
En cuanto a las salsas, hay varias. Las mejores son la salsa a la mallorquina, hecha de aceite, tomate, ajo y cebolla; y el alioli, una salsa de ajo y aceite que se come con caracoles, carne, pescado blanco o pan tostado.
Espero que a estas alturas no esté demasiado lleno y tenga aún hueco libre para el último, el postre. Lo más habitual es comer fruta, helado, flan (un pudín con crema de caramelo) o bollería. Y, para terminar, la comida se suele despedir con un café y un coñac o un vasito de cava catalán.
Otras especialidades de Mallorca son el pa de figa (pan de higo), hecho con higos secos y un chorrito anís que se suele servir en una hoja de parra con un café o un vasito de anís y chocolate
de Mallorca. En la isla hay una larga tradición chocolatera. Hace años, en lugar de un cortado, se tomaba chocolate caliente. Si le gusta´ria llevarse chocolate extraordinariamente rico, pásese por “Cacao Sampaka”, una tienda con una larguísima tradición.
Todos estos platos deberían calmar el hambre durante un buen rato. Así que no se corte y váyase de viaje gastronómico por Mallorca. Cómo regresar de los restaurantes y bares de tapas a su apartamentos en Mallorca, ya es cosa suya.
Y si lo prefiere puede ir a uno de los hoteles Mallorca economicos porque seguro que lo disfruta.


